Sí, el azul de metileno cuenta con sólida evidencia científica para reducir el dolor nervioso y los síntomas de la neuropatía. Numerosos estudios revisados por pares demuestran su eficacia a través de diversos mecanismos.
Una importante revisión publicada en 2021 en Frontiers in Neuroscience descubrió que el azul de metileno reduce la inflamación, bloquea el exceso de señalización nerviosa y disminuye considerablemente la actividad nerviosa excesiva en estudios de laboratorio.
En un ensayo clínico sueco de 2015 ( Journal of Pain Research ), 10 pacientes con dolor neuropático crónico severo que no habían respondido a otros tratamientos recibieron azul de metileno. La mayoría de ellos experimentaron una reducción completa del dolor en 24 horas en comparación con el placebo, lo que demuestra claros beneficios.
Así es como funciona: el azul de metileno entra en las mitocondrias y actúa como transportador de electrones en la cadena de transporte de electrones.
Evita las zonas dañadas y restaura la producción de energía al tiempo que reduce los marcadores de inflamación dañinos como el óxido nítrico.